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| Los principales edificios de Nogales La Aduana
Sin embargo, la aduana no fue entregada completa, por cinco años las ventanas circulares de las torres rematadas por domos abombados permanecieron vacías. Y a pesar que se cree que el reloj fue importado de Francia para que hiciera juego con el estilo de la aduana, y que constituyó un regalo personal del Presidente Díaz a la nueva población, la verdad es que fue adquirido acusando el eclecticismo del origen del nuevo poblado. En realidad fue de manufactura estadounidense, un Seth Thomas, Modelo 15, ordenado el 4 de marzo de 1892 a través de la agencia aduanal de P. Sandoval, y que además de la maquinaria contaba con 4 juegos de manecillas con sus correspondientes carátulas de lámina de acero galvanizado, en fondo de madera, para cubrir las respectivas ventanas de la torre del edificio aduanal. Después de obtener un descuento del 30%, su costo total quedó en Dlls $308.70 Pero tampoco entra todavía la modernidad de lleno a Nogales, y un año más tarde es asaltado el tren en Agua Zarca. La iglesia católica
Es probable que hubiese una colecta para construirla y que no alcanzase el dinero para comprar un terreno formalmente, ya que el templo será localizado precisamente sobre la calle Ochoa, utilizando una elevación natural que formaba una pequeña extensión -en forma de lengua- del cerro que tiene hacia el este, y que con el paso de los años será rebajada alrededor del templo, dejando su edificio en alto. Esta es la causa de que, para poder ampliar después la calle Ochoa, será necesario cortarle una franja a la cuadra que le sigue hacia el sur (sobre un terreno donado por un ciudadano chino). La razón de haber localizado precisamente sobre la calle al templo se debe a que la calle Juárez, en aquellos años, remataba allí, topándose contra los terrenos propiedad del ferrocarril, y lo mismo ocurría con la calle Ochoa, que no tenía salida hacia el este, sino que quedaba interrumpida también por los terrenos del ferrocarril. Además, para el ayuntamiento sería más barato donar esa pequeña elevación de roca para una iglesia que rebajarla para usarla sólo como un callejón sin salida. El edificio -que tenía entonces su acceso por el lado oeste, hacia el arroyo- consistía entonces en un salón con un par de ventanas en cada lado, norte y sur, que sólo esporádicamente recibía la visita de algún sacerdote. Es hasta octubre de 1890 cuando se establece el Pbro. Patricio Sánchez como su primer párroco. El 27 de junio de 1896 se realiza un concierto para obtener recursos para remodelar el templo, y la obra se le encarga al contratista E. B. Hogan, quien la concluye en noviembre. Esta consiste en enjarrar el edificio y cambiar la fachada hacia la calle Juárez. La nueva fachada es formada por una pequeña ventana con arco superior superpuesta a una puerta igualmente con arco superior, además de sendas ventanas rematadas igualmente en arco a cada lado de la puerta; a ésto se agregará un adorno consistente en una modesta linternilla situada en la cima del techo de lámina de dos aguas. De todos modos, no hay lugar para habitación del sacerdote, quien en el invierno vive en un pequeño cuartito situado en la parte trasera del templo, mientras que los veranos tiene que sacar su catre para dormir a cielo abierto, adormeciéndose con el ruido que hace la ropa tendida a secar que lavan los chinos donde actualmente se encuentra la Ave. Obregón. Esta, por entonces, es apenas un trazo dibujado entre casuchas de adobe y de madera, ya que casi toda la cuadra situada entre la Pierson y la Ochoa se encuentra despoblada. No será sino hasta fines del porfiriato cuando ocurran los principales cambios que sufrirá la iglesia: se recubre la fachada del templo con hiladas almohadilladas de piedra toba (ver en el capítulo GEOLOGIA, Formación Nogales) que es conocida localmente como cantera, se le agrega una torre, se elevan las paredes aún más, reforzándolas con contrafuertes y se construyen habitaciones para el presbítero. Probablemente la razón de que no se le haya agregado entonces la segunda torre se deba a falta de recursos económicos, como nos lo indica el que se hayan recubierto con piedra las paredes laterales sólo en la porción frontal de la iglesia, y aún éste, con aparejo ciclópeo, que resulta más barato que el almohadillado que se usó para la fachada principal. Sólo hasta hace poco se le agregó la torre del lado norte. Los Palacios Municipales El primer edificio destinado a este fin eran unos cuartos aledaños a una pequeña cueva que funcionaba como cárcel en el acantilado de la Calle Elías, aunque pronto se vio que eran insuficientes esas instalaciones, por lo que el 4 de diciembre de 1889 el presidente municipal solicitaba permiso al gobierno del Estado para construir una nueva Casa Municipal. Seis días después se autorizaba la obra, aunque la falta de financiamiento obligó a que no se pudiera construir inmediatamente.
Los presos, por otro lado, serán alojados ahora en un edificio situado al norte del actual Edificio del Estado, entre Campillo e Hidalgo, cuyo patio da a la actual Internacional.
Vendrá después la revolución, y el entonces Edificio Municipal (esq. Campillo y Juárez) será utilizado primero por la Prefectura y después, con la ocupación maytorenista de Nogales, como Comandancia Militar y como Presidencia Municipal. Después de la derrota del maytorenismo en Nogales (en noviembre de 1915, como veremos más adelante) el edificio continuará siendo Presidencia Municipal, mientras que la cárcel sigue en Arizpe y González. Finalmente, el 24 de junio de 1921, durante una ceremonia realizada a las 7 P.M. , las oficinas del ayuntamiento serán trasladadas al edificio que ocupan actualmente, al mismo tiempo que el edificio evacuado es vendido a la federación por $35,000, y entregado al Visitador de Hacienda, Ernesto Gámiz, por el Presidente Municipal, en una ceremonia realizada a las 10 AM del 6 de agosto de 1921, actuando como testigos los Sres. Eugenio R. Cagigas y Juan P. Robles . Este será utilizado por un corto tiempo como pagaduría militar y poco después como oficina de correos. Pasarán nuevamente los años, y el ya relocalizado Palacio Municipal sufrirá distintas modificaciones. La mayor de éstas es la realizada durante el trienio de 1955-1958, cuando se le cambia totalmente la fachada, elevándosele también en un nivel, y en 1988 será declarado Monumento Histórico Nacional por el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Aquí hay que recordar que en noviembre de 1915, al salir huyendo los villistas de Nogales, todos los archivos del ayuntamiento fueron quemados, por lo que se perdieron los registros de posesión del terreno que ocupa el edificio. Pasaron nuevamente los años sin que el Palacio Municipal fuese legalmente propiedad de la ciudad, hasta 1993 en que el ayuntamiento promueve nuevamente la posesión legal del terreno en donde se encuentra actualmente, tanto el Edificio Municipal como el Cuartel de Bomberos.
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