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| La década de los 60. Industrializacion y Desarrollo Lo mismo en Nogales que en Sonora y México, la década de los 60 marca un nuevo comienzo. Hoy, retrospectivamente entendemos a esa época como el periodo de una reestructuración general: económica, social, religiosa, política, etc. que aunque hace uso de herramientas transnacionales, con el tiempo ha incrementado la incorporación de la frontera dentro de lo nacional. Por otro lado, al cubrir este periodo y debido a lo reciente del mismo, es necesario tocar únicamente los grandes procesos históricos y no tanto lo cotidiano. Esto debido a que muchos de los actores que participan en el mismo aún forman parte de nuestra comunidad. Si mencionásemos nombres, caeríamos en alguno de los dos opuestos: la posibilidad de que su mención sea interpretada como una apología o un ataque personal, y en consecuencia esta presentación pudiera ser vista como un análisis parcial hacia ésta o aquella cuestión, hacia éste o aquél personaje, siendo que no hay nada más alejado de la intención de este autor al escribir esta crónica. Estrategias del Desarrollo En lo económico, la creciente dependencia fronteriza nogalense de lo estadounidense, la incapacidad del modelo de substitución de importaciones para elevar el estándar de vida, el agotamiento del modelo económico turístico, etc. hacen que la frontera amenace con convertirse en un foco potencial de tensión, tanto interna como externa a partir de los 60. Por eso es que el gobierno federal, después de haber dirigido su atención a la modernización agrícola de los valles sonorenses entre el 40 y 55, implementa ahora un proyecto para modernizar la frontera e incorporarla más dentro de lo nacional. El proyecto de Ernesto Félix que ya he mencionado anteriormente: una mejor apariencia de la frontera, será complementado combatiendo la emigración al exterior con oferta de más oportunidades laborales y de mejoramiento de estilo de vida. Y aún más allá, dentro de lo estratégico, podríamos pensar que el gobierno federal está apostando a que, ofreciendo trabajo en la frontera misma, provocará una emigración hacia ésta, con lo que se agudizará la tensión internacional, haciendo que el país vecino contribuya a incorporarnos más a nuestra nación, aislándonos. La primera etapa de este proceso consistirá en la instalación de infraestructura industrial que ofrezca fuentes laborales mejores que las existentes hasta entonces, a la vez que dirigirá las estructuras educativas hacia la formación de personal más preparado técnicamente. La segunda será el mejoramiento del nivel de vida a través de la oferta de artículos, tanto nacionales como extranjeros, del lado mexicano mismo de la frontera. Sin embargo, se presenta un problema: la respuesta de los poderes económicos locales no ha sido igual en todas las regiones fronterizas, ni localmente en Sonora. Algunos sectores aceptan, y otros, que temen perder su hegemonía o quieren alcanzarla, se manifiestan contra este proyecto; como consecuencia sobrevendrá la crisis política del 67. Y aún después, en muchas regiones, como la de Nogales, centro de atención especial de este proyecto federal, no se construye una oferta nacional, tanto laboral como de mejores productos, por lo que el gobierno decide importar ambos. En la década de los 60 el gobierno federal inicia el proceso de desarrollo fronterizo y Nogales se reestructura hacia el ensamble de productos extranjeros a través de la maquiladora. A este primer paso le seguirá más oferta de productos a través de nuevos centros comerciales, primero de capitales sonorenses y luego regionales, que ofrecen artículos que anteriormente estaban fuera del alcance de quien no tuviese pasaporte para adquirirlos en los EEUU. Con eso se rompe la dependencia económica de Arizona. Por otro lado, la rápida industrialización fronteriza trae consigo un enorme influjo humano a la frontera. Ello conllevará una serie de ventajas y desventajas. Por un lado, la elevación del estándar de vida, la necesidad de más infraestructura social: educativa, habitacional, de servicios, etc. Un recrudecimiento de las tensiones fronterizas, una degradación del medio natural, etc. Y en lo visible, el comercio de las drogas, que antes pertenecía al mundo de lo oculto en Nogales, vendrá ahora a romper el orden establecido económico de lo prohibido, y florecerá como un nuevo régimen económico local manifiesto, ostensible, acompañado de criminalidad y de violencia sociales, así como de una subcultura que corrompe las raíces del sonorense del campo: el uso de la bota, del "pick up", del lenguaje derivado del comercio de la droga: "una operación", "un movimiento", etc. La razón de esta reestructuración del comercio de la droga se debe a que, a diferencia con el comercio antiguo del licor, por ejemplo, que cuando menos era ignorado por los otros sectores económicos y sociales nogalenses, o el de la droga misma que, aunque subterránea, había sido controlada para que no se manifestase abiertamente. Sin embargo ahora, al realizarse el incremento poblacional, el comercio de las drogas será efectuado por cualquiera que esté dispuesto a arriesgar su libertad o la vida, ignorando a los poderes económicos locales, hasta el grado que aún la sociedad misma desconozca a los actores principales de este comercio. Esto hará que este comercio no pueda ser controlado por una estructura monopolista local y, en consecuencia, descompondrá el orden económico establecido, a la vez que las pugnas por intentar controlarlo llevarán a la violencia. Y aún después, aquellos protagonistas de su comercio que han tenido éxito y hecho fortuna alcanzarán la respetabilidad local y aún regional | ||||||||||
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