El descubrimiento de Planchas de Plata

Por entonces, un descubrimiento dejaría su marca sobre la leyenda, no sólo nacional sino continental: a finales de 1736 un indio Yaqui descubrió casi a flor de tierra enormes planchas de plata cerca de La Arizona, en un lugar que desde entonces se conoce como Planchas de Plata.


En unas pocas semanas, el lugar deshabitado se cubrió de gambusinos quienes, usando hachas y bueyes, se llevaban las enormes piezas de plata pura, la mayor de las cuales se calculó que pesaba unas 150 arrobas (casi 2 toneladas)

El Capitán Juan Bautista de Anza (padre) acudió al lugar desde Fronteras, en Noviembre, según dice:

habiendo arribado a este puesto ayer tarde veinte del corriente ... pasé por vía de providencia a poco que arribé a expedir despacho a Dn Bernardo de Urrea mi lugar theniente en esta jurisdicción que asiste en el Realito del Agua Caliente

todavía hoy podemos encontrar el manantial de agua caliente que brota en el lugar y le diera nombre a ese sitio

para que notificase a todas las personas que en el se hallan, manifestasen y entregasen todas las porciones de plata conque se hallan las depositasen en si con cuenta y razón ... y para proceder a la averiguación del modo y circunstancia con que se ha hallado y se hallan dichas bolas y planchas de plata...

Así se ordenó la investigación, encontrando que

estaban enterradas en la tierra una cuarta y media vara, y la más grande de las planchas descubierta por Joseph Fermín de Almazán que con lo que se le ha quitado y lo que está en ser para partir y poder cargarse para sacar donde conviniere, tendría el peso cien arrobas [poco más de una tonelada] y es tan macisa que parece fundida y en el centro tan blanca como otra cualquiera plata purificada...

La duda surgía de si era yacimiento natural y, por lo tanto, sujeta al impuesto del quinto real, o un tesoro enterrado y en ese caso propiedad total del Rey.

La averiguación continuaría por muchos años, y a pesar del constante asedio de los apaches y el agotamiento del metal de la superficie, de todos modos quedaría en la memoria colectiva sonorense el recuerdo de aquel hallazgo de las Planchas de Plata que, por asociación con el cercano paraje de la Arizona, se transmitiría con el nombre del tesoro de La Arizona y continuaría alimentando la imaginación de los sonorenses a través del tiempo hasta heredarle su nombre al actual Estado de la unión americana.

Y aquí es necesaria una pequeña disgresión explicatoria sobre el origen del nombre Arizona. Por muchos años se pensó que éste se derivaba de las raíces pimanas ali y shonag que significan lugar del pequeño manantial; sin embargo recientemente el historiador Donald Garate ha revivido hasta darle casi la certeza a una teoría que ya se pensaba descartada: el origen vascuense de este nombre. Y es que ariz ona significa en Vasco precisamente: encino bueno, que coincidentemente abundan en el lugar. Así, actualmente hay dos versiones sobre el origen del nombre