
Estructura de la Sociedad porfirista Nogalense
Ya desde sus inicios, la sociedad nogalense se caracteriza por sus estrechos lazos, no sólo familiares sino también económicos, aunque por otro lado la sociedad sonorense (y aún más la nogalense porfiriana), era mucho menos monopolista que las de otras regiones del país: aquí ninguna familia sola controla la tierra como sucede en Chihuahua, ni el comercio como en otras partes de México; aunque por otro lado también la élite nogalense había adoptado la cultura de la familia extendida del Sonora prehispano, amén que, como opina Stuart Voss: En Nogales, uno encuentra representantes de las familias notables [sonorenses] quienes abarcaban los niveles de notabilidad a nivel de distrito y estatal.
Ya hemos visto en párrafos anteriores a algunos de los fundadores de esta sociedad fronteriza, toquemos ahora a las familias de los inicios de Nogales:
MASCAREÑAS
Manuel Mascareñas Porras, hijo de Cayetano Mascareñas (nacido en 1814 en Chihuahua) y de Guadalupe Porras (nacida ca. 1832). Cayetano sería político, militar, escritor de poesía y Gobernador de Durango a la llegada de los franceses en 1864, a quienes combatió; mientras que su hijo Manuel, nacido el 23 de octubre de 1848 en Durango casaría en Guaymas el 23 de marzo de 1873 con Luisa Navarro Montijo, hija a su vez de Cayetano Navarro (quien sería Prefecto del Distrito de Guaymas) y de Trinidad Montijo.
A Manuel y Luisa, a su vez, les nacieron Manuel en Guaymas el 6 de febrero de 1874, Alberto en Guaymas el 10 de marzo de 1876, Guillermo en Guaymas el 18 de mayo de 1877 y María Luisa.
Manuel Mascareñas Porras se cambiaría después a Hermosillo, en donde se asoció en una casa comercial con Rafael Ruiz, y al surgir Nogales cierra su asociación con Ruiz y adquiere Santa Bárbara, cambiándose en 1885 a esta frontera.
BARNETT
Por otro lado, Guillermo Barnett, un inglés nacido en el Condado de Cornwall en 1832, fue traido en 1843 por sus padres, John y Rebeca Barnett a América, al estado de Virginia, en donde establecieron una cadena de trenes de carga.
De ahí, Guillermo se separó de su familia y llegó a Hermosillo ca. 1850, en donde casó con Juana Sánchez. Ella, a su vez, era hermana de Delfina y Amparo Sánchez, casadas con Ricardo y Manuel Johnson y de Refugio Sánchez, casada a su vez con José María Miranda (de quien hablaremos más adelante).
Guillermo Barnett y Juana Sánchez, a su vez, establecieron un comercio en Villa de Seris, y para mediados de los 60 habían adquirido La Arizona y gradualmente seguirían comprando ranchos aledaños a éste, como La Morita, Planchas de Plata, La Borregas, El Viacrucis, el Jotaiquí, La Plomosa, la Tinaja Colorada.
SANDOVAL
Los hermanos Próspero y Aurelio Sandoval, nativos de Guaymas e hijos de José V. Sandoval, quien había sido presidente municipal de Guaymas en 1856, establecerían la primera agencia aduanal en Nogales el 5 de diciembre de 1884 y sus negocios familiares se extenderían no sólo por todo Sonora sino también hasta la unión americana, a Arizona y California.
ELIAS
Por otro lado estarán los Elías, ellos representarán en Nogales al Sonora ranchero, a la población precapitalista. Y aquí es necesaria una disgresión necesaria: parece ser que casi todos los Elías de Sonora parten de un tronco común: el del Cap. Francisco Elías González (? - 1790) e Ignacia Díaz del Carpio (por muchos años en la historiografía sonorense y arizonense se creyó que este Elías había vivido y casado anteriormente en Alamos; sin embargo, el que ésto escribe determinó que se trata de dos personas distintas que nada tienen en común).
Pues bien, Francisco Elías G. tuvo entre su descendencia a José Francisco (1742 - 1816), de donde surgen las ramas que fueran dueñas de Babocómari, San Rafael del Valle, San Pedro y Agua Prieta, todos en la cuenca del río San Pedro. De esta rama nace Plutarco Elías Calles.
Otro de los hijos del primer Elías fue Fernando (1741- 1793), casado con Leonor Ortíz Corella, de cuya descendencia surgen los Elías de aquí, de Nogales, así como los Elías dueños de Boquillas y de otro Nogales, estos dos últimos en el río San Pedro.
Después de morir Fernando, su viuda casó en segundas nupcias en 1800 con Luis Iberri, de donde surgirá esta otra familia sonorense.
Y aunque todas estas relaciones de los Elías se realizaron antes de la fundación de Nogales, nos es útil presentarlas para tener una idea del nivel de complejidad interfamiliar característico del Sonora de la Colonia que heredarán a su vez las familias nogalenses al establecerse este poblado.
Los Elías de Nogales, a su vez, emparentarán con los Aguirre, dueños de una extensa cadena de transporte en recuas de mulas en el Distrito de Altar, quienes a su vez estaban emparentados con Mariano G. Samaniego, un rico ranchero de Tucsón, quien también se había dedicado al transporte de bienes por recuas de animales. Igualmente emparentarán con los Romero, familia de la que ya hemos conocido algunos de sus miembros viviendo en las márgenes del río Santa Cruz durante la colonia.
JOFFROY
Los Joffroy, aunque de origen europeo, tenían para los inicios de Nogales una larga tradición sonorense: el abuelo de Alejandro, Lorenzo Joffroy, había casado en Sonora con Margarita Islas, y su hijo Luis, nacido alrededor de 1846 y casado con María Márquez, sería padre, a su vez, de Alejandro, quien nació en Ures el 23 de abril de 1874, en donde vivirían algunas décadas, aunque para 1880 ya se habían cambiado a Magdalena, en donde Luis trabajaría como abogado, y para 1895 ya residían en Nogales, ya que ese año era propietario de una tienda en Planchas de Plata.
DONNADIEU
Los hermanos Enrique y Agustín Donnadieu llegaron procedentes de su natal Barcelonette, Francia, desembarcando en Veracruz el 9 de octubre de 1887. Para 1890 se encontraban ya en Nogales, donde fundaron la agencia comercial "La Ciudad de México" y a diferencia de muchos otros jóvenes que vinieran a México por esas mismas décadas procedentes del mismo poblado francés con la idea de dedicarse a la venta de ropa y después de algunos años de asiduo trabajo hacerse de un capital y regresar, de donde en la capital del país se les apodara los Barcelonettes, los Donnadieu decidieron quedarse en este poblado fronterizo y aquí formar familia.
Relaciones Familiares
Alberto Mascareñas (hijo de Manuel Mascareñas, dueño de Buenavista y Santa Bárbara) casa con Eloisa Ramírez, hija de Cirilo Ramírez (quien había sido secretario del gobernador Pesqueira y gobernador interino a su vez); su hermano Guillermo Mascareñas casa con Delfina Paredes (también emparentada con los Pesqueira); mientras que Manuel Mascareñas (h) casa con Margarita Miranda, sobrina de Juana Sánchez, esposa esta última de Guillermo Barnett (dueño de La Arizona).
A su vez, Enrique Barnett Sánchez (hijo de Guillermo) casa con María Luisa Pierson (hija del dueño del rancho de Cíbuta y del molino de Terrenate, José Pierson); mientras que Alberto Barnett Sánchez casa con Virginia Gaxiola Lucero (de los Gaxiola de Álamos, mientras que los Lucero había sido una familia de la colonia que, al igual que los Pacho o los Corella, funcionaba como enlace entre otras).
A su vez, los Proto emparentan con los Elías (no los de Nogales sino de Cocóspera), con los Maytorena y los Joffroy.
Las Familias y la Economía local
Las relaciones familiares se reflejan también en la economía local. Los principales ranchos del municipio, Santa Bárbara y La Arizona, no compiten entre sí, además de su parentesco, debido a que su salida de mercado es opuesta: al este y al oeste del municipio, al río Santa Cruz y al Distrito de Altar respectivamente, y a que su producción es diferente (sobre ésto trato más adelante).
La otra gran actividad económica local, las agencias aduanales, tampoco compiten entre sí. Así están la agencia de los hermanos Próspero Sandoval (casado con Guadalupe, hermana de Cirilo Ramírez) y Aurelio Sandoval (casado a su vez con una Parodi de Guaymas), la de Cirilo Ramírez (con Catalina Maytorena) y la de Alejandro Joffroy (con Aurelia Maytorena, hermana de Catalina).
Ya entonces se realizaba el comercio local internacionalmente, los nogalenses de Sonora compraban muchos de sus alimentos y ropa del lado estadounidense en La Iberia de los Escalada, mientras que los artículos europeos de lujo eran vendidos del lado mexicano por la colonia francesa, ya fuera en La Ciudad de México de los Hnos. Donnadieu, o en La Moda de León Horvillieur, establecida primero en el edificio de Camou, situado frente al Monumento Internacional No. 122, aunque en 1899 se cambiaría a un edificio de ladrillo construido ex profeso, que funcionaría ya años después como Oficina telefónica, en Calle Elías, y que aún hoy se encuentra en pie.
Al iniciar la revolución, el municipio contaba con 4 haciendas: Buenavista, Cíbuta, La Arizona, Santa Bárbara, además de 5 ranchos: Agua Zarca, Destiladera, Promontorio, Viacrucis y Planchas de Plata. Todos juntos empleaban unos 100 jornaleros a base de $1.50 diarios.
Todos los ranchos y haciendas del municipio eran ganaderos, mientras que la producción agrícola estaba distribuida así: Santa Bárbara y Buenavista, regadas por el Santa Cruz, producían principalmente cereales (trigo y maíz) y vegetales, mientras que La Arizona vegetales, pieles curtidas, jabón y fruta enlatada (en 1895: 3,500 latas de duraznos, 1,500 de manzanas y 200 de pera, además de leche condensada enlatada). Al sur, Cíbuta también sembraba verduras y cereales.
Nogales contaba al iniciar la revolución con 3,856 Habs. Había 24 km. de calles, y 20 de callejones, sin pavimentar ninguno. La cía de teléfonos tenía unos 40 subscriptores, a la vez que había 2 escuelas primarias (situadas por la calle Ingenieros, a un costado del actual Edificio del Estado, donde por muchos años estuvo el periódico Acción), en dos edificios contiguos, uno para cada sexo, con 4 maestros en cada una, a la cual asistían 128 niñas y 112 niños. La población contaba con 600 residencias de distintos materiales y 20 edificios públicos. Había una sucursal del Banco de Sonora y 3 hoteles: El Moderno, París y Sonora, el Club Internacional y fábricas de máquinas de coser, de pastas, fósforos, ropa y calzado.
Desglosando la actividad comercial y de servicios, ésta consistía entonces (agregando entre paréntesis el dueño y año de su establecimiento) en: la Compañía Abastecedora de Agua, S.A. (1895), Cía de Luz Eléctrica, (1887), la telefónica (1897), Fábrica de Máquinas Singer (1895), Imprenta El Estado de Sonora (Simón Montaño, 1895), Id El Eco de Nogales (C Rochín y Cia, 1902), una zapatería (Quong Sing, 1896, sucursal 1901), Id (Ramón León, 1886), Id (Julian Orduño, 1900), Pan Las Dos Naciones (Lozano Hnos, 1898), Id (Luis Pratts, 1899), Sastrería (Enrique Narro, 1890), Fabrica sodas (León Dennis, 1899), Fabrica cigarros El Negrito Poeta (Miguel Castelán, 1896), Barbería (Pedro Bustamante, 1896), Id (J M. Bustamante, 1902), Id (Mariano Miranda, 1895), Id (Enrique Elias, 1899), Id (Tiburcio Ruiz, 1894), Lavandería (Wong Sing, 1901), Id (Chank, 1902), Id (Arturo Chinoya, 1902), Carnicería (María O de Villa, 1902), Id (Fdo Barragán, 1894), Id (Pablo Fraijo, 1898), Id (Macedonio Jiménez, 1890), Id (Carmen Arvizu, 1891), Id (Angela Rodríguez, 1900), Id La Española (Miguel S Caballero, 1902), Sastería (Antonio Urbalejo, 1902), Carpintería (F P Encinas, 1889), Herrería (Agustín Bringas, 1890), Id (Rafael Fierro, 1901), Carrocería (Juan Aguirre, 1897), Hojalatería (Julian Acuña, 1902), Talabartería (Jesus Corral, 1902).
Además estaban la Amercan Clothing Store (Luis B. Fleischer) y dos fábricas de gaseosas de menor importancia.
Por otro lado, la población ganadera del municipio: 9,000 reses, 700 caballos y 300 borregos, no nos da una idea del la explotación ganadera real que se realizaba aquí, ya que los Sandoval habían inaugurado ya entonces el mercado masivo de la agroindustria de exportación, engordando ellos mismos los becerros que iban destinados a California en una gran extensión de terreno que poseían, situada en el Distrito de Altar, inmediata a la frontera, para después exportarlos a ese estado de la Unión.
El mejor censo del Sonora porfirista es el de Ramón Corral de 1895. Según sus estadísticas, Nogales tenía entonces 7 hombres desempleados para una población "económicamente activa" (o sea, población total menos la de menores de edad) de hombres de 729; es decir una tasa ínfima de desempleo masculina .
En otras palabras, empleo había y con condiciones de salario mejores que en otras partes del país: la primera ley de salario mínimo establecida por la revolución años después dictaría como salario mínimo $1.50, salario que ya entonces regía aquí.
Las razones locales del descontento social, que ya entonces se dejaban ver, eran otras. Pero no nos adelantemos...