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El levantamiento Pima de 1751

Y así llegamos al fatídico año de 1751. Durante la mayor parte de su transcurso todo parecía seguir el ritmo regular de los acontecimientos, a pesar que durante la primera mitad del año empezaron a surgir ciertos rumores. Unos pimas de Caborca que pasaban por el pueblo indígena de Tubac le preguntaron al mayordomo que porqué estaban allí dedicados a

"sembrar frijoles, que de qué le servirían, cuando ellos sabían que aquel año se acababa el mundo".

Pocos días después los pimas de Sonoita acudían a Guevavi a preguntarle a Garrucho si

"...era verdad que aquel año se acabaría el mundo".

Los misioneros no le prestaron atención a estos rumores, atribuyéndolos a una superstición más.

Al llegar el otoño se iniciaban las preparaciones de la campaña ya anual contra los apaches. Así pasó por Guevavi el capitán general de los Pimas, Luis Oacpicagigua, proveniente de Sáric, al mando de un grupo de 400 indios Pima que se dirigían a participar también, como lo habían hecho el año anterior, contra los seris.

Allí los recibió con el tradicional pozole el padre Garrucho, albergando en sus propios aposentos al capitán Luis, y cuando siguieron su camino les regaló quince cabezas de ganado para que comieran en el camino. El problema surgió poco más adelante. Al llegar a Suamca, el Padre Keller, al ver a Luis vestido y armado como un oficial español se burló de él, llamándolo perro chichimeca cuya vestimenta adecuada era una piel de coyote y un taparrabos. En respuesta, Luis abandonó la campaña y se regresó a Sáric, enojado.

Reacciones como la de Keller se debían a que veían con malos ojos el ascenso del capitán indígena.

Parece ser que Luis del Sáric había iniciado su carrera pública en el mismo Sáric, de donde era nativo. Allí ocupó el cargo de alcalde, ejerciéndolo satisfactoriamente, siendo promovido después al de gobernador del lugar. En 1748 participaría en campañas que, se decía había pagado de su bolsillo, en contra de los apaches. Pero no únicamente era leal a los españoles, sino que también con los indios se portaba, como dijera un gobernador:

"...tan demasiadamente liberal que caía en el exceso de pródigo y desperdiciador de sus bienes..".

En 1750 el Gobernador de Sonora y Sinaloa, Diego Ortíz de Parrilla, lo nombraba capitán general de la Pimería Alta, con lo que Luis incrementó su poder. Sin embargo, al mismo tiempo llegó a Sáric el misionero Juan Nentvig, quien empezó a mermar el poder que tenía el líder indígena. Al ver la cantidad de tierras que había acaparado éste, les dijo a los pimas que era

"...injusto que uno solo se hubiese tomado tanto y que por falta de tierras quedasen muchos otros del mismo pueblo sin poder sembrar..."

Con estas acciones, los misioneros, como nos dice Mirafuentes Galván:

En primer lugar, lo privaron de los recursos con los que sostenía su status, su prestigio y su poder. En segundo lugar, frustraron sus expectativas de seguir elevándose social, política y económicamente por encima de los pimas. Y en tercer lugar, le dejaron un margen muy estrecho como para que pudiera recuperar su antigua posición de poder.

Por otro lado, los indios pimas veían que en realidad eran ellos mismos quienes sostenían la presencia y dominio español en la frontera.

El Gobernador Ortíz de Parrilla diría alguna vez que los soldados presidiales no servían de nada, que sólo Luis y sus pimas eran soldados, y el mismo Luis se encargó de promover esta idea entre los indios. Era un buen orador y les decía que

"...él y los suyos servían a los padres y que éstos sólo les daban azotes y no les hacían caso..."

y les recordó la matanza del Tupo como prueba de las malas intenciones de los hispanos. Otro de los antecedentes de la revuelta ocurrió en 1750, cuando se les pidió ayuda para la campaña contra los Seris, y acudieron los pimas de Luis de Sáric, realizando un buen papel, aunque al volver a la Pimería se les escuchó cantar una canción en la que decían:

"...que ya sabían más que antes que los españoles los buscaban por las campañas, y que ellos habían hecho la del Tiburón"

así como también que

"...las armas españolas no servían sin el apoyo del arco y la flecha, y [que] si los españoles no podían con cuatro seris, cómo podrían con los pimas altos, que eran muchos..."

De esta manera, poco a poco y subrepticiamente sin que se dieran cuenta los españoles, Luis preparaba la rebelión. El 29 de septiembre se realizaba la fiesta anual en Guevavi en honor del patrono de la misión, San Miguel. Hubo bailes, canciones y, este año como símbolo de la nueva prosperidad de la misión, hasta corridas de toros.

La iglesia, que no sabemos si ya había sido concluida, tal vez se haya visto colmada con los habitantes de la región que acudieron a las celebraciones. Así, del valle de San Luis llegaron los Romero, cuya patriarca, Don Nicolás tenía ya ."..más de cincuenta años...".

Igualmente, Don Gabriel Antonio de Vildósola llegó de su hacienda de Santa Bárbara en el mismo valle, y Juan Manuel Ortíz del Agua Caliente, cercano al legendario Planchas de Plata, entre muchos más.

Sin embargo, hubo un incidente que empañó las festividades: Pedro Chihuahua, quien se consideraba brazo derecho de Luis de Sáric, llegó también ostentando su bastón de Sargento Mayor de la Pimería Alta, nombramiento que acababa de recibir del Gobernador Ortíz de Parrilla sin consultar a los misioneros. Entonces el padre Garrucho le arrebató el bastón y lo corrió de las festividades, advirtiéndole que si regresaba de nuevo a Guevavi le darían cien latigazos.

El 20 de noviembre de 1751 estallaba el levantamiento general en la Pimería Alta. Encabezados por Luis de Sáric, que desde el inicio del levantamiento abandonó su nombre cristiano y se hizo llamar Bacquiopa, cuyo significado en pima es: El enemigo de las casas de adobe, y con la participación de los Pápagos del río Gila, los misioneros de Caborca y Sonoita fueron sacrificados junto con los españoles y gente de razón que vivían allí, mientras que en Oquitoa eran muertos 20 españoles más; en Sáric eran muertos igualmente los españoles del lugar y destruidos todos los asentamientos situados entre esa misión y la de San Javier del Bac. En Tubutama también fue atacado el pueblo.

Con estas noticias, toda la población española de la Pimería escapó del terror y las misiones fueron abandonadas. El Gobernador Ortíz Parrilla acudió, adoptando una actitud conciliatoria, y empezó negociaciones con Luis para terminar el levantamiento. Lo llamó a una conferencia y en ella, como diría después Gregorio Romero, el gobernador

"...lo recibió con la mayor ostentación y cariño, abrazándolo y sentándolo consigo a almorzar, además de vestirlo con zapato moruno, media encarnada y otra ropa..."

Luis pidió la remoción del Padre Keller, de Suamca (Santa Cruz), además de Sedelmayr de Tubutama y Garrucho de Guevavi, a lo que accedió el gobernador (aunque Keller regresaría a Suamca poco después), mientras que Luis fue restituido en sus puestos de gobernador del Sáric y capitán general de la Pimería Alta, y así concluyó la rebelión.

Como resume John Kessell:

La revuelta de Luis, en la que dos Padres y al menos cien gente de razón e indios pacíficos fueron muertos, ...fue una revuelta contra todo el sistema colonial. ... El contacto inicial acompañado de beneficios materiales para los nativos, seguido de demandas y controles españoles cada vez mayores, la reacción nativa violenta, la venganza española y finalmente la resentida aceptación de la dominación; los ciclos de la conquista española habían recorrido su camino familiar en la Pimería, y la rebelión fue parte de éste. Cuando, después de ocho años y miles de páginas de testimonios indecisos, la Reina Madre, Elizabeth Farnese, actuando por su hijo Carlos III, decretó que el asunto quedase relegado al ´silencio eterno´, estaba meramente aceptando este hecho.

Por otro lado, entre las repercusiones prácticas que tuvo el levantamiento estarían el establecimiento de los Presidios de Tubac y de Altar.

 

  
    
     

 

 

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Registro No: 03-2002-061716581500-1

Para utilizar esta información, se debe citar la fuente:
Autor: Alberto Suarez Barnett
Obra: Bosquejo Histórico de Nogales, Sonora
Fuente: http://www.municipiodenogales.org

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